sábado, 20 de febrero de 2010

El PAN en la oposición

A lo largo de esta década, el PAN se había resistido a asumir su rol de partido en el gobierno. Su gen opositor se lo impedía.
Pero eso no era obstáculo para exigir las prebendas, como las codiciadas posiciones de delegados federales.
Sin embargo, los doctrinarios no se sentían cómodos en eso de andar apoyando al Presidente de la República, a pesar de ser de los suyos.
El conflicto poselectoral de 2006 y el operativo para que Felipe Calderón protestara el cargo aquel 1 de diciembre, les permitió, por un momento, sentirse oposición en el Congreso, flor de un día.
Luego volvieron a la misma duda existencial en el peor de los mundos: no eran gobierno ni oposición.
Sin embargo, comenzó el deterioro interno por la lucha, ahora sí accesible, por el poder.
Luego vimos las alianzas con sus enemigos orgánicos, PRD-PT, que ya documentaron que no son antinatura por estar en su naturaleza, y ruptura con el PRI. Pero también luchas fraticidas por nominaciones y posiciones, en medio de una escasez de cuadros propios de peso, lo que los llevó a postular como candidatos aliancistas sólo a ex priistas, como en Durango, Oaxaca, Puebla, Veracruz anoche y, en un descuido, Sinaloa, más lo que se sume.
En ese su limbo político que dura ya diez años, los mismos que tiene el PAN en Los Pinos, el caso Gómez Mont se convirtió en un factor de cohesión partidista, al sentirse oposición ante un gobierno panista y recuperaron su espíritu de cuerpo al ubicar al secretario de Gobernación como su enemigo político.
Por eso, cuando el martes 9 se reunió el Comité Ejecutivo Nacional panista, votaron 40-0 contra la propuesta de Gómez Mont, aprobando por unanimidad las alianzas.
Dos días después, el jueves 11, sesionó su Comisión Política, formada por los gobernadores de Sonora, Jalisco, Morelos y Aguascalientes —quien no fue—; Ernesto Cordero, Javier Lozano, Juan Molinar y Alonso Lujambio; Gustavo Madero y Josefina Vázquez Mota; César Nava, Guadalupe Morfín, Rogelio Carbajal y Santiago Creel.
Allí, por unanimidad ratificaron el respaldo a las alianzas y a Nava en su diferendo con Gómez Mont, lo que se repetiría en el Consejo Nacional de ese fin de semana.
Los panistas, pues, se reencuentran, gracias a Gómez Mont, con su naturaleza opositora, cierran filas con su dirigencia, no sé si con el Presidente de la República, pues no se han pronunciado. Y todo por la operación de un secretario de Gobernación que, dicen, negoció a sus espaldas con el PRI y luego, abandonado y negado, les tiró el arpa.
Lo que es la esquizofrenia política: el PAN ya tiene, en un gobierno panista, a un secretario de Gobernación de oposición, lo que los ha unido en su contra.
Como en los viejos tiempos.
Retal
Sí, fue Yunes para Veracruz. ¿Y Buganza? ¿Y quién al ISSSTE?
Nos vemos el martes, pero en privado.


Fuente: Joaquín López-Dóriga

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